miércoles, 8 de febrero de 2012

Aproximación a Siria: Al borde de la Guerra Civil

Lejos de aminorar las protestas, la cada vez mayor represión del régimen de Bashar Al Assad está provocando que el levantamiento sirio se recrudezca cada vez más. Los soldados leales al presidente tratan de abrirse paso en las ciudades tomadas por los rebeldes, utilizando para ello tanques y morteros que cada día se cobran nuevas víctimas mortales. En los últimos días, la ciudad de Homs está siendo también blanco de bombardeos aéreos, que están desatando una ola de pánico en los ciudadanos. La situación en Siria está llegando a un punto en el que la solución parece cada vez más difícil y la Guerra Civil se ve dramáticamente cerca.

El país se encuentra sumido en una crisis sin precedentes en las últimas décadas y, de seguir así, está abocado al colapso. Miles de personas huyen del país, la mitad de los comercios y establecimientos están cerrando, el agua y la electricidad están cortadas en varios puntos y los enfrentamientos siguen a pie de calle. Con este panorama, si el presidente Bashar Al Assad no cede y concede algunas reformas o los manifestantes no dejan de reclamarlas, el país parece abocado a una Guerra Civil que acabe con el aplastamiento de uno de los dos bandos.

Mientras la ONU insiste en que Siria necesita la intervención extranjera para evitar una masacre, Rusia y China mantienen que no se debe interferir en lo que el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Lavrov, llama “diálogo nacional sirio”. Posturas ideológicas e intereses políticos aparte, la cruda realidad es que el conflicto sirio ya se ha cobrado la vida de, al menos, cinco mil personas.




Siria lleva sumida en este conflicto desde febrero del pasado 2011, cuando se dieron las primeras protestas ciudadanas, enmarcadas dentro de las rebeliones que se estaban extendiendo por gran parte de los países árabes, especialmente en el norte de África. Las manifestaciones fueron reprimidas con dureza por el régimen del presidente, pero el impulso ciudadano estaba ya tomado y los protestantes no hicieron sino enfurecerse más. Cuando la prensa extranjera y diversas personalidades se hicieron eco de las protestas, el régimen sirio hizo un ademán de buena voluntad, al liberar a doscientos presos políticos, pero las manifestaciones continuaron y la represión se volvió cada vez más violenta. Con muchos muertos de por medio, las revueltas se extendieron por todo el país y poco a poco la espiral de violencia creció de manera imparable hasta llegar a hoy, donde el presidente sirio está utilizando toda su fuerza para atacar a sus propios ciudadanos.

Diversos organismos internacionales, como La ONU, la Unión Europea y la Liga Árabe, han condenado la violencia que sufre el país y han impuesto distintas sanciones al régimen de Bashar Al Assad, pero, de momento, se mantienen al margen de una posible intervención, esperando expectantes el desarrollo de los acontecimientos.

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