Malí celebra sus 21 años de democracia sumida en un Golpe de Estado que
mantiene en vilo al país. El pueblo africano estaba llamado a votar el
próximo 29 de abril, en unas elecciones que peligran seriamente en estos
momentos. Los ciudadanos tienen pocos motivos para celebrar la fecha
que conmemora su libertad, ya que las fronteras y el espacio aéreo
permanecen cerrados, y el toque de queda se les ha impuesto en todo el
país. El pueblo vive momentos de gran angustia e incertidumbre ante lo
que pueda pasar en los próximos días. Por el momento, esta situación
hunde aun más a un país sumido en la pobreza, en el que el terrorismo
yihadista y los rebeldes separatistas hacen que la inseguridad sea
imposible de evitar.
Los militares golpistas justifican el
derrocamiento por la fuerza del presidente Toure por su falta de apoyos y
su incapacidad para afrontar los graves problemas del país, en espacial
las rebeliones armadas de los separatistas del norte del país y el
terrorismo de Al Qaeda. La comunidad internacional se ha pronunciado en
contra del golpe y Francia ha suspendido las relaciones con la que fuera
su excolonia, a la espera de que se desarrollen los acontecimientos.
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